Antes de denunciar a un indocumentado, póngase en sus zapatos

En vez de ayudar a deportar a un indocumentado deberíamos colaborar para legalizar su situación
Montreal · Publicado el: 15 mayo, 2014

Esta columna se la dedico a las personas que me han pedido que escriba sobre “cómo se puede reportar a una persona indocumentada ante Inmigración”. Estos pedidos fueron hechos en español, y por lo tanto imagino que quienes escribieron son, ellos mismos, hispanos e inmigrantes.


Mi repuesta es que jamás haría una columna de ese tipo ya que mi trabajo profesional y mis valores como inmigrante y como ser humano van completamente en contra de dañar a otra persona, y mucho menos a seres que se encuentran de por sí en situaciones vulnerables.


Estas personas viven con el temor de ser capturadas, generalmente están siendo explotadas por sus empleadores, y deben esconderse para no ser detectadas y poder trabajar y vivir una vida digna, lo cual es un derecho fundamental de todo ser humano.


En los medios de comunicación apareció la semana pasada la noticia de que el Canadian Border Services Agency había pedido información a las compañías de telecomunicaciones sobre sus clientes, y que estas compañías, en un 75% de los casos, proporcionaron la información que les solicitaban.


Para las personas que no entienden el significado de esto, voy a explicar lo que esta noticia significa. Cuando el CBSA (que es el departamento gubernamental encargado de llevar a cabo las deportaciones) no encuentra a una persona que decidió quedarse indocumentada en el país y que por lo tanto se les encuentra fuera del radar, primero la buscan en los lugares obvios como la última dirección de residencia o de trabajos. Y si no la encuentran, piden información a las compañías de telecomunicaciones para localizarla.


Según las noticias, estas entidades le dieron al CBSA la información sobre estas personas Y mi análisis es que fue información que le permitió al CBSA encontrarlas, arrestarlas y deportarlas. Este procedimiento de entregar información privada sin el permiso del cliente es completamente ilegal.


En Canadá existe una ley que se conoce como Ley de Privacidad, y esto implica que supuestamente ningún departamento de gobierno ni ninguna empresa puede entregar información de un individuo sin antes tener la autorización explícita de la persona para hacerlo. Por ejemplo, ni el mismo Departamento de Inmigración puede hablar con el representante de un cliente a menos de que el cliente haya firmado un documento que específicamente autorice al Departamento de Inmigración discutir el caso con el consultor o abogado.


En este sentido, las compañías de telecomunicaciones han faltado a la ley y a su responsabilidad de mantener de forma confidencial la información del cliente.


Que el Canadian Border Services Agency haya pedido la información es entendible ya que su mandato es implementar las leyes, y parte de esto es remover del país a personas para quienes haya una orden de deportación. Pero es inconcebible que las compañías de telecomunicaciones “hayan mordido las manos que les dan de comer” entregando información confidencial de sus clientes. También es inconcebible que la ciudadanía Canadiense se haya quedado tan tranquila ante esta noticia.


En los últimos años hemos visto una creciente falta de confidencialidad con nuestra información. Sabemos que el gobierno de Estados Unidos y Canadá comparten información de las personas que cruzan la frontera a ambos países. También sabemos que el Gobierno Canadiense ha firmado tratados para compartir información de personas que hayan estado en su suelo o que hayan hecho algún tipo de trámite con Nueva Zelandia, Australia, Inglaterra y Estados Unidos.


La mayoría de las personas piensan que esto no las afecta y que el gobierno sólo pide información de personas buscadas o criminales, pero la realidad es que sí nos afecta a todos porque nuestro derecho a privacidad está siendo violado y nunca sabemos de qué manera podría ser usada nuestra información.


A las personas que me han preguntado sobre cómo denunciar a un indocumentado, les digo que el gobierno ya tiene suficientes procedimientos para detenerlos. Además tiene tratados con distintos países con los que comparte información, y ahora sabemos que cuenta también con la ayuda de las compañías de telecomunicaciones para encontrar y deportar gente.


Más bien me gustaría pedirle a estas personas que desean denunciar a un indocumentado, que deberían ponerse en su lugar, “caminar en sus zapatos”. En mis treinta años trabajando en el área de inmigración y refugio me ha tocado trabajar con muchos indocumentados, y solamente en una ocasión sentí que no podía trabajar con una persona porque no estaba de acuerdo con su forma de vida, pero me limité simplemente a no tomar el caso.


En el 99% restante trabajé y trabajo con personas que a pesar de no tener estatus en Canadá viven como ciudadanos ejemplares. Algunos trabajaban hasta 60 horas semanales para asegurarse de que no le falte nada a su familia y para que sus hijos tengan un mejor futuro.


Existe la falacia de que los indocumentados le quitan los trabajos a los residentes y a los ciudadanos, pero esto no es verdad ya que muchos trabajan en oficios que nadie quiere tomar dado que son trabajos sucios o de bajo estatus. Hay otros que tienen especialidades que son necesarias en el país y están llenando espacios que ayudan a estimular la economía canadiense.


Pero también, estas personas generalmente dedican su tiempo libre a hacer trabajo voluntario en iglesias y centros comunitarios, y algunos hasta dan su tiempo de manera voluntaria en oficinas de gobierno, escuelas y hospitales. Los niños de estas familias se dedican de lleno a sus estudios y en algunos casos salen becados para universidades y colegios, y se involucran en actividades extracurriculares ganándose la admiración y respeto de sus profesores y compañeros.


Como comunidad inmigrante debemos unirnos y ayudarnos. En este sentido, en vez de ayudar al gobierno a que deporte a las personas que se encuentran sin estatus en el país, deberíamos unirnos y demandar respeto por nuestros derecho constitucionales, así como también deberíamos luchar para que estas personas, las cuales en su gran mayoría se encuentran muy bien establecidas en el país a pesar de no tener estatus y estar en peligro de ser deportadas, se les dé la oportunidad de legalizar su situación en Canadá.


Inmigrando a Canadá

Vilma Filici

Vilma Filici, es una renombrada especialista con más de 30 años de experiencia en el rubro de Inmigración. A través de este blog, la asesora ofrecerá noticias y artículos de interés sobre este importante tema para nuestra comunidad. Puedes contactarte al correo [email protected]

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