Razones para emigrar: Y entonces nos tapó el agua y la desidia

No queremos seguir viviendo en un país donde no haya previsión, donde no tengamos respuesta
Montreal · Publicado el: 11 abril, 2013

Este fue una semana trágica en Argentina. En Buenos Aires sufrimos inundaciones nunca vividas con el saldo de más de 50 personas muertas.


Primero fue el domingo en algunos barrios de la ciudad de Buenos Aires. La lluvia cayó fuerte sobre mi ciudad. Para los amigos que no conocen, Buenos Aires es una gran ciudad, y a mi gusto, una de las más lindas del mundo (aunque en los últimos tiempos esté venida abajo gracias a algunos años de falta de gestión por parte de nuestros gobernantes). Es una ciudad con más de 15 millones de habitantes (si se cuenta su área metropolitana), y con todas las comodidades e inconvenientes de una gran metrópolis.


Años de desidia, desgobierno, mala gestión, mentiras y negligencias hicieron que gente muriese en su propio auto tratando de escapar o viejitos en sus casas sin tener tiempo a pedir auxilio. Lo catalogaron como una tragedia natural y lo fue. Pero no solo eso, se podría haber evitado. Y si no se podía evitar, hay que ser efectivos en la respuesta. Todos los funcionarios, comenzando por el Jefe de Gobierno de la ciudad (llamase Alcade Macri) estaban fuera del país disfrutando de un fin de semana largo. Macri llegó doce horas después de la tragedia y solo atinó a decir: No alcanza la gente, tenemos a las 600 personas y 4 grúas trabajando, esto es lo que podemos hacer. ¡Para una ciudad con 15 millones de habitantes! Con uno de los presupuestos mayores de Argentina. En el momento de la tragedia, los teléfonos de emergencias no daban a basto, la policía metropolitana no se presentaba y nadie se hacía cargo de auxiliar a los vecinos.


Al día siguiente llovió en La Plata. Lo que nunca había llovido. La situación fue extrema. Las casas se llenaron de agua en menos de 20 minutos. Las calles eran ríos que arrasaban autos, gente, basura y todo lo que alcanzaba. Los muertos al día de hoy son 57 personas, 57 historias y los daños ni se pueden calcular aún. La gente perdió sus muebles, colchones y heladeras pero también sus fotos familiares, sus ropas, las ropa de sus hijos cuando eran bebés, los cuadernos de los hijos con las felicitaciones, los recuerdos. Los que no perdieron las vida, el agua les llevó la historia de su vida. Una vez más el Estado no estuvo a la altura de las circunstancias, aunque más que presente que la Ciudad de Buenos Aires.


Puede suceder una tragedia natural, pero luego hay que actuar con celeridad y responsabilidad.


Hay que ponerse las botas y dar el ejemplo. Queremos de nuestros gobernantes que nos protejan, que nos ayuden, que estén presentes, activos, responsables, con respuestas y con soluciones. No lo estuvieron.


Las imágenes son dantescas, las historias son sumamente trágicas. Las acciones de nuestros políticos: vergonzosas. No queremos seguir viviendo en un país donde no haya previsión, donde no tengamos respuesta.


Ya no es cuestión de preferencias: es una cuestión de vida o muerte.


Leaving Baires

Marcela Villanueva Somos una familia argentina en proceso de inmigrar a Quebec desde 2011. Este blog reúne los relatos de esta titánica aventura.
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