Por qué iniciarse en el minimalismo

Creemos que tener cosas nos hace ricos, pero nos roba lo que no podemos renovar: el tiempo
Montreal · Publicado el: 2 abril, 2013

Cuando comencé a investigar acerca del minimalismo y la vida simple aun me encontraba escéptico acerca de cómo esto iba a ayudar en mi vida. Mi vida parecía un caos, eso estaba clarísimo, pero no veía una solución precisa en ser minimalista. La verdad comencé a ser minimalista más por curiosidad y cansancio de tantas cosas tiradas en mi apartamento que por pleno convencimiento.


Con el pasar del tiempo, y mientras más leía, más interesante me parecía la filosofía de poseer menos para ser más felices. La verdad tenía algo de sentido. A veces creemos que poseer cosas nos hacen ricos, aunque esto venga atado también a que somos presos de aquellas cosas y nos roba el único recurso que no podemos renovar: el tiempo.


Comencé por leer blogs en español pero la verdad no encontré mucha más información de la que ya poseía. Investigué en Amazon algún tipo de bibliografía y di con “El camino del minimalismo”, de Thomas Hilmersen, un banquero noruego que terminó por abandonar su vida de lujos en Nueva York y terminó viviendo en una playa caribeña con pocas pertenencias pero cambiando su vida de estrés para hacer lo que más le gusta: escribir.


La experiencia de Thomas me inspiró aún más y seguí investigando. Comencé por leer libros y blogs en inglés y me di cuenta que en la cultura anglófona esta tendencia crece y con el tiempo más gente se adhiere a este movimiento. Parecía ser que más que una filosofía se estaba convirtiendo en una forma de vivir, un estilo de vida para ser más precisos.


Así que de la simple curiosidad pasé a un estado de excitación temprana llegando a uno de plena reflexión y convencimiento de que yo quería vivir también este estilo de vida y comprendí que la felicidad si va más allá del “tener” saliéndonos del cliché.


¿Qué es el minimalismo?


En realidad el minimalismo es una tendencia artística y arquitectónica que se basa en reducir los objetos hasta lo esencial, hallando belleza en lo simple y básico. Sin embargo esta tendencia artística también la podemos aplicar a nuestra vida diaria.


Así que el minimalismo es la reducción de cualquier tipo de objeto, recuerdo o actividad que consume una parte de tu tiempo, con el objetivo de liberar esa carga emocional y enfocarse en las cosas que realmente te gustan hacer o tener.


No sé en que momento pensamos que nuestro 3 1/2 era un centro de depósito o una bodega de grandes proporciones. Llegamos a acumular tantas y tantas cosas que muchas de aquellas cosas se iban perdiendo entre las otras. Un día a la semana lo dedicabamos a barrer, organizar, sacudir, doblar o lavar. Y en nuestro chip la idea de pasar un día a la semana haciendo esto era completamente normal. Teníamos platos por si acaso, dos juegos de cubiertos, tres o cuatro cobijas, metros de toallas, decenas de vasos y cientos de libros empolvados. Desde que regalamos, vendimos, donamos todo aquello que no creímos realmente necesario este apartamento se convirtió en un espacio de paz y tranquilidad. Inmediatamente el aire empezó a correr mejor y la energía se siente más pura, más limpia.


Menos objetos, más tiempo.


Con la salida de muchos objetos que se apoderaron de mi durante tanto tiempo, limpiándolos, sacudiéndolos, limpiándolos otra vez, empecé a tener algo que no había tenido: tiempo.


Tiempo para hacer cosas que realmente me hacían feliz, tiempo para leer aquella novela que no tocaba hacía mucho, tiempo para salir a montar mi bici, tiempo para correr en las mañanas, tiempo para desayunar junto a mi esposa, tiempo para mí.


Comprendí que el minimalismo no es ser austero por serlo, o creerse buda y andar con los mismos pantalones todo el tiempo, entendí que ser minimalista te regala lo más preciado y con lo que pocas veces contamos, el tiempo.


Ser minimalista me ayudó también a ser más ordenado, pero a serlo de una manera sistemática, teniendo menos objetos pude aplicar aquella ley de “un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar”, ya no pierdo horas buscando algo que “dejé aquí y ahora no encuentro”. La limpieza de la casa fluye y no es drástica, pasando horas y horas limpiando por aquí y por allá.


Hoy ya dejé el escepticismo y puedo decir que soy un minimalista convencido, porque pude entender que mi felicidad estaba mal encaminada cuando la base en la cantidad de objetos que tenía cayendo encima de mi cabeza.


La Maison Derriere


La maison derrière

Kazu y Eli Kazu y Eli, dos jóvenes esposos residentes en Montreal, Canadá. Un closet compartido, un gato y un pez. Minimalistas.
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