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Cómo y cuándo hablar de sexo con nuestros hijos

La educación sobre la sexualidad debe comenzar mucho antes de lo que pensamos

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Foto: Missoulian
 
Muchos padres tiemblan ante la sola idea de tener que abordar este tema con sus hijos, pero es algo que no es solo inevitable, sino beneficioso y saludable para toda la familia, si se hace correctamente. La educación sobre la sexualidad debe comenzar mucho antes de lo que pensamos, ya que, desde que son muy pequeños, los niños (entre dos y tres años) comienzan a notar sus genitales y sus diferencias con el otro género, a sentir curiosidad sobre su origen y a hacer preguntas. Lo ideal sería que tú, como padre o madre, estuvieras preparado para responderlas.
 
Cuando los niños son muy pequeños, comienza a darles la información poco a poco: Podrías comenzar por explicarles las funciones de su cuerpo, incluyendo los genitales, llamándolos por su nombre. Lo importante aquí es que el niño note que su cuerpo no es un tema tabú y que puede hablar de eso con sus padres. No inventes cuentos ni mientas, y no le des más información de la que tu hijo pida.
 
Aborda el tema con naturalidad, evitando mostrarte nervioso o evasivo: Muchas veces los padres se sienten incómodos con el tema porque ellos mismos tienen una visión distorsionada del sexo. Es importante educarte tú mismo, buscando la información o la ayuda que necesites antes de tener “la charla”. En cualquier caso, no evadas las preguntas. Si lo haces, puede que tu hijo busque lo que quiere saber en el lugar equivocado (con amigos o peor aún, en internet), en vez de confiar en sus padres.
 
Cuando los niños van creciendo y madurando, puedes hablarles sobre todo lo que implica el sexo: Esto incluye la importancia de escoger una pareja, la emocionalidad y la intimidad que se crea alrededor de las relaciones sexuales y también la posibilidad de un embarazo y las responsabilidades que eso acarrea. También es importante relacionar siempre las relaciones sexuales con el amor, para que ellos entiendan que es algo que se debe realizar con una persona con la que estén seriamente involucrados.
 
Comparte los valores familiares cuando hables de sexo: Es una ocasión propicia para establecer los valores y principios de la familia con respecto a la sexualidad. No se trata de prohibir o permitir, sino de que el niño o la niña tenga la visión familiar del sexo, y no la prefabricada, y muchas veces superficial, que ven en la televisión o en las películas. Recuerda que muchas veces el ejemplo vale más que las mismas palabras, así que modela los comportamientos que quieres en tus hijos a través de tu propia conducta responsable con respecto al sexo.
 
 

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