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Fin de temporada excepcional en Montreal

Así nos refrescamos durante los últimos días calurosos de septiembre, a las afueras de la ciudad

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Todos coincidiremos en que el mes de septiembre fue uno de los meses más atípicos que hemos vivido en éstos últimos tiempos. Sólo en el continente americano tuvimos 3 huracanes desbastadores y un terremoto como pocos. Aquí, en el norte de este extenso continente, tuvimos días de sol y calor al puro estilo californiano. No creíamos lo que estábamos viviendo ya que la mayoría de nosotros habíamos sacado nuestros sweaters y abrigos para esperar el frío de los días de otoño.
 
Para relatar hasta qué punto fue algo totalmente inédito, puedo contarte que en la mayoría de las escuelas públicas no hay aire acondicionado porque no es una necesidad mayor (cuando el calor comienza en esta zona, los niños salen de vacaciones de verano, a finales de junio). Sin embargo, durante este mes de Septiembre    muchas comisiones escolares aconsejaron dejar a los niños en casa y las escuelas no tomaron las ausencias. La temperatura sobrepasaba fácilmente los 30 grados centígrados. Mis hijas llegaban coloradas de la escuela. Ainhoa, la más pequeña, recibió una invitación para bañarse a la piscina de una amiga durante la hora del almuerzo y así refrescarse para sus clases de la tarde. ¡Imagínate como sería!
 
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La parte positiva de este calor desbocado y un tanto fuera de lugar fueron los hermosos días de sol radiante y los atardeceres de película. 
 
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Cómo sabes, aquí en Canadá muchas personas poseen pequeñas casitas o chalets en las afueras de las ciudades junto a pequeños  lagos.  Nosotros tenemos la suerte de visitar una de estas casitas varias veces durante el año pues Eduardo tiene familiares que poseen un chalet. Así pues, el fin de semana pasado nos pusimos nuestros trajes de baño y disfrutamos  de este "verano indio" tan prolongado.
 
 

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