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“Expo 67: A World of Dreams” cumple medio siglo en Montreal

Una maravillosa vuelta al pasado glorioso y "avant garde" de la ciudad de Montreal de finales de los años 60

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En Montreal estamos celebrando los 50 años de la exposición universal del año 1967. Quién haya visitado esta maravillosa ciudad se percata enseguida que hay eventos que marcan un antes y un después. Los juegos olímpicos  del año 76 fueron un gran acontecimiento que nos ha dejado estructuras emblemáticas como el Estadio Olímpico o las villas. Por otro lado, la Exposición universal del año 1967  nos ha dejado maravillas arquitectónicas como Habitat 67, la Biósfera y el Casino de Montreal.

El miércoles 26 de abril tuve el inmenso honor de asistir a la presentación  y apertura de Expo 67: A world of dreams en el Museo Stewart. Hoy te quiero hablar de mis impresiones sobre esta maravillosa vuelta al pasado glorioso y "avant garde" de la ciudad de Montreal de finales de los años 60.

El museo Steward tenía un gran desafío: Presentar de una manera actual y moderna un evento que impactó a toda una generación pero que sucedió hace 50 años atrás. Para ello utilizaron varias estrategias muy bien conseguidas.

La exposición está dividida en 6 zonas temáticas: Dreaming  Expo, Dreaming the City, The Cold War Nightmare, Dreaming Humanity, Dreaming the World y Dreaming the Expo.  En cada espacio se celebra la visión utópica de un mundo mejor, de un mundo muy humano entre las tensiones y realidades de la época.

Hay videos que se proyectan en diferentes zonas además de afiches y objetos alusivos a la exposición. Para rendir tributo a la estructura Habitat 67, todos los espacios cuentan con cubos a semejanza de la arquitectura tan geométrica de esta edificación creada  por el arquitecto Moshe Safdie.

Durante  el recorrido de la exposición podrás leer datos curiosos sobre la Expo67. Por ejemplo, dentro de los objetos perdidos  tenemos: 8 dentaduras postizas, 750 cámara de fotos, 250 relojes y hasta 500 paraguas. 

Uno de los espacios que más me gustó es el referente al pabellón de Canadá el cual se llamaba Laberinto. En la exposición del Museo Stewart nos sentamos en unas sillas ovaladas muy futuristas. Con lentes de realidad virtual, nos adentramos al pabellón con extractos de los mismos videos que las personas veían cuando entraban al pabellón en 1967. Aparentemente, podían pasar hasta tres horas de espera antes de comenzar esta aventura muy moderna sobre el hombre y su mundo. Te recomiendo que vivas la experiencia ya que complementa muy bien la exposición.

El Museo Steward abrirá hasta las 9:00 pm los días 19 y 26 de Julio para  disfrutar de los  fuegos artificiales  que se proyectaran esas noches desde el parque Jean Drapeau. Te recuerdo que el museo cuenta con una inmensa área de esparcimiento que te permitirá ver los fuegos de una forma gratuita y con vista directa al puente Jacques Cartier.

Personalmente lo que más aprecié de mi visita fue encontrar a los coleccionistas quiénes prestaron sus fotografías y objetos curiosos para complementar la exposición. Tuve una grata conversación con el coleccionista Roger La Roche.

El señor La Roche tenía 13 años cuando la exposición tuvo lugar y se dedicaba a vender papas fritas en el recinto. Como tenía una pasión por la fotografía tomaba rollos y rollos que después revelaba  y transformaba en diapositivas. Gracias a su curiosidad y talento, hoy en día contamos con miles de fotos de este maravilloso evento.

Así pues, me acerqué al sr. La Roche para hablar de  mi amada Venezuela. Muy tímidamente le pregunté si recordaba algo del pabellón y su presencia en la exposición. Enseguida abrió sus ojos y me dijo: "Claro que sí, era un pabellón con tres enormes cubos que llamaban la atención desde todas partes."

Me comentó que el diseño era muy moderno y que al interior podíamos adentrarnos a unos tubos gigantes de color amarillo que eran muy impactantes. Como bien sabemos, Venezuela contó con la colaboración del maestro Carlos Raúl Villanueva.

Además de la estructura y composición arquitectónica, el coleccionista La Roche me mencionó un dato muy interesante. Él recordaba claramente como durante los días de la exposición, Venezuela había vivido un terremoto devastador. Para ayudar a los visitantes venezolanos, la exposición habilitó un espacio para que se hicieran llamadas telefónicas a Caracas y así asegurarse que las familias estaban a salvo.

Terminamos esta entrañable conversación hablando de la comida venezolana. Gracias a la Expo67, el señor La Roche probó, por primera vez, unas ricas empanadas venezolanas. 

Todas las fotos en colores presentadas en este artículo son del fotógrafo Roger La Roche quien muy gentilmente me envió algunas de ellas como parte de su colección privada. Una exclusiva sólo para [email protected]!!! Las fotos en blanco y negro pertenecen a la ONF/NFB

Para seguir leyendo: http://arteandoconcarolina.blogspot.ca/2017/04/expo-67.html#more   

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